Olodumare y Olofi

Si Olodumare es la creación, la perfección de todo lo humano, entonces hay que valorar que el término Olofi lo componen dos vocablos yorubas: «olo», que quiere decir «expansión, extensión» y «fi», que significa «pinta pequeña, machita dentro del gran espacio de este mundo». Es por ello que ante Olodumare, Olofi es el responsable de todas las cabezas y de las cosas que existen en el universo.

Tiene además potestad sobre los orishas y es la cabeza de las cosas que se relacionan directamente con Olodumare en la tierra. Se dice que Olofi es Obbatalá, pero no el orisha que puede tener una persona, independientemente que se trate de su símbolo consagrado o de su imagen. Por este motivo, para realizar cualquier acto, los orishas están obligados a tener la aprobación de Olofi.

La manifestación de Olofi como dios del sol, se llama Olorun, que es la base de la vida en el sistema solar. Los hijos de Orula o babalaos son testigos de Olofi. Es tradición en África que, en cada ceremonia de santo, esté presente un babalao. Si así no ocurre, se considera que esa persona no ha hecho santo. Esto sucede porque el babalao es el que debe dar testimonio a Olofi y validar la ceremonia. De igual manera, Olofi debe estar presente en la consagración de un nuevo babalao.

Las funciones de Olofi ante Olodumare no pueden ser suplidas por ningún otro orisha ni ninguna mujer lo puede recibir. Por lo general, las personas que no entienden el dialecto yoruba, suelen decir que Olodumare, Olofi y Olorun son una misma deidad. Sin embargo, no es así. En algunas partes de África, las personas no conocen ni adoran a otra deidad que no sea el Sol, lo llaman Olorun y está ligado íntimamente a Olodumare.

Olofi está estrechamente relacionado con Olodumare y Olorun. Olodumare es el Dios creador, la fuente de todo lo que existe. Olorun y Olofi son nombres atribuidos al mismo Olodumare, expresiones de la divinidad que se integran, como trilogía unificada, en una única entidad pero representando aspectos diferentes del Ser Supremo.

Olodumare es la fuente primordial de la energía vital, que se proyecta al universo. Olofi es la manifestación más accesible de la Deidad, el director de la sinfonía universal de energía cósmica, que él otorga y remueve según la necesite el ser humano. Olorun es la proyección etérea y mística de esa energía intangible, incorpórea y sublime, que desentraña todo lo que existe. Esta trilogía se sincretiza en la fórmula trinitaria cristiana: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.